Sufrimiento emocional

Qué me hace diferente, mi vocación de ayuda

Entiende lo que te pasa

Muchos bloqueos emocionales y estados de sobrecarga nacen de experiencias del pasado que tu cerebro no pudo procesar correctamente. Esto ocurre cuando vives algo que te desborda: desde una situación muy impactante (un accidente, una pérdida) hasta momentos de estrés mantenido o dificultades de la infancia (críticas, humillaciones o el haberte sentido invisible).

Normalmente, tu cerebro procesa y archiva lo que vives de forma natural. Pero si la experiencia es demasiado intensa o te pilla en un momento vulnerable, el recuerdo queda «encapsulado», como congelado en el tiempo. Este recuerdo atrapado contiene toda la carga original: la emoción, las sensaciones físicas y las creencias limitantes que creaste en ese instante («No soy válido», «La culpa es mía», «No estoy a salvo»).

El problema es que, aunque esté guardado en tu subconsciente, cualquier detalle en tu presente que se le parezca (un olor, un tono de voz, una mirada) lo «despierta». De repente, sientes toda esa angustia, inseguridad o malestar del pasado sin entender muy bien por qué, dando lugar a reacciones desproporcionadas, miedos que te paralizan, desmotivación o dificultades para relacionarte. No estás roto/a; simplemente hay experiencias que tu mente aún necesita digerir para que dejen de doler en el presente.

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